Manual Basico de Nutricion Clinica y Dietetica
C O N S E L L E R I A D E S A N I T A T HOSPITAL CLÍNICO UNIVERSITARIO DE VALENCIA MANUAL BÁSICO DE NUTRICIÓN CLÍNICA Y DIETÉTICA A. Mesejo Arizmendi (Coordinador) 2 0 0 0 Edita: Generalitat Valenciana. Conselleria de Sanitat © de la presente edición: Generalitat Valenciana, 2000 © de los textos: los autores 1ª edición Coordina: Dr. Alfonso Mesejo Arizmendi Autores: Mª Luisa Blasco Cortés Doctora en Medicina Médico Adjunto. Servicio de Medicina Intensiva. HCUV Josefa Gabaldón Coronado Profesora Titular de Enfermería. Enfermera. HCUV Vocal de la Comisión de Nutrición Alberto García Vila Médico Adjunto. Servicio de Pediatría. HCUV Vocal de la Comisión de Nutrición Angel Giménez Sierra Doctor en Medicina. Cirugía General y Digestiva. Director Médico del HCUV, 1995-1998 Vocal de la Comisión de Nutrición, 1995-1998 Vicente Gimeno Giménez Médico Adjunto. Servicio de Anestesiología y Reanimación. HCUV Vocal de la Comisión de Nutrición Cecilia Martínez Costa Doctora en Medicina. Profesora Titular de Pediatría. Médica Adjunta. Servicio de Pediatría. HCUV Vocal de la Comisión de Nutrición José Francisco Martínez Valls Doctor en Medicina. Profesor Titular de Medicina Médico Adjunto. Servicio de Endocrinología y Nutrición. HCUV Vocal de la Comisión de Nutrición Alfonso Mesejo Arizmendi Doctor en Medicina. Jefe de Sección. Servicio de Medicina Intensiva. HCUV Presidente de la Comisión de Nutrición Vicente Oliver Morera Médico Residente. Servicio de Medicina Interna. HCUV Secretario de la Comisión de Nutrición Andrés Peña Aldea Doctor en Medicina. Médico Adjunto. Servicio de Gastroenterología. HCUV Vocal de la Comisión de Nutrición María Tordera Baviera Doctora en Farmacia. Farmacéutica Adjunta. Servicio de Farmacia. HCUV Vocal de la Comisión de Nutrición Diseño Gráfico: Mayte Pérez Imprime: La Imprenta, ISBN: 84-482-2579-1 Depósito Legal: V. 4507-2000 PRESENTACIÓN Conforme el siglo a una profunda alteración en su estilo y sus condiciones de vida. A medida que estos cambios afectaban a hábitos, como el alimentario, conceptos como salud, nutrición y dietética, saltaban a un primer plano, como elementos de una estrategia global encaminada a transmitir la trascendencia de la salud como un bien que hay que promover y proteger; y de la alimentación, como el medio esencial para conseguirlo. En los últimos tiempos, hemos visto como la dieta mediterránea, desde hace tiempo, paradigma de la dieta saludable, se ha visto sustituida por dietas hipercalóricas e hiperproteicas, dietas que difícilmente garantizan unos valores nutritivos satisfactorios. A esto hay que añadir la aparición de factores socioculturales que favorecen el culto al cuerpo y provocan la aparición de trastornos alimentarios, sobretodo entre nuestra juventud. En este contexto, la dietética surge como el medio más efectivo para desterrar malos hábitos.Y de ahí precisamente nace el interés por profundizar en sus planteamientos. Si queremos afrontar desafíos globales, debemos aprender a pensar en términos globales y esto significa que para provocar un cambio en las costumbres sociales, debemos adquirir primero un conocimientos científico de aquellos procesos, que como el de la nutrición, conforman de una manera tan precisa la naturaleza humana. La aparición de obras como la que estamos presentando, es un ejemplo de cómo desde el rigor científico, la claridad de planteamientos y el respeto a las más diversas sensibilidades, es posible acercar al estudioso y al profano, de una manera estimulante y amena, el complejo y controvertido mundo de la nutrición. Para la Conselleria de Sanitat, siempre ha sido y será un motivo de satisfacción patrocinar trabajos, que como el presente, contribuyen de una manera tan notoria a promover la mejora de la educación nutricional de nuestra sociedad y sobretodo a destacar la alta calidad alcanzada por los profesionales sanitarios que trabajan en la red sanitaria pública. Serafín Castellano Gómez Conseller de Sanitat PRÓLOGO Supone para mí una gran satisfacción tener la oportunidad desde la Dirección General de la Agencia para la Calidad, Evaluación y Modernización de los Servicios Asistenciales, de colaborar y contribuir a que parte del trabajo realizado en una Comisión Clínica, vea la luz en la forma de este Manual Básico de Nutrición Clínica y Dietética. Desde su formación y constitución, las Comisiones Clínicas han sido la estructura básica en la que los profesionales sanitarios han participado de manera voluntaria y altruista en la mejora continua de la Calidad. Considerando la importancia del tema tratado, como médico asistencial, estoy firmemente convencida que en el paciente Hospitalario, la primera pauta terapéutica ha de ser la referente a la dieta, en cualquiera de sus modalidades dependiendo de la situación y de la patología del paciente. He leído con avidez cada uno de los capítulos presentados. Por mi enfoque asistencial, en años anteriores a mi actual etapa, he consultado libros y manuales referentes al tema que nos ocupa. Puedo decir que muy pocas veces he tenido manuales tan completos y prácticos como éste. Los capítulos están estructurados en cuanto a forma, contenido y bibliografía, de tal manera que estoy convencida de que va a ser referente obligado de consulta para los médicos residentes. La visión integral que los autores plasman, hace que pueda utilizarse por todos nuestros compañeros fuera del ámbito hospitalario. Numerosas tablas, guías de productos, recomendaciones en nutrición artificial, tanto enteral como parenteral, etc. hacen del apéndice una guía de consulta por sí mismo. He contado en numerosas ocasiones a lo largo de mi vida profesional con el apoyo y asesoramiento de algunos de los autores que firman este libro. Sé de su dedicación profesional y atención a cualquier compañero que ha acudido a consultarles. Tanta suerte o más tienen y van a tener aquellos pacientes que se han de beneficiar de todas sus experiencias, hoy plasmadas en este manual; pero en sí mismo, este libro no es un fin, sino un medio para conseguir el grado más elevado de la calidad que es la excelencia. Gracias por vuestro esfuerzo y dedicación. Mª Rosa Roca Castelló Directora General de la Agencia para la Calidad, Evaluación y Modernización de los Servicios Asistenciales PREFACIO Desde que se implantaron en el medio hospitalario las Comisiones de Calidad, estas se han encontrado de forma sistemática con el inconveniente de que su actividad permanece, las más de las veces, circunscrita al reducido ámbito de los profesionales que las componen. Les resulta difícil establecer flujos de transmisión que lleven al seno del hospital el producto de su trabajo, y obtener así el eco necesario que sirva para los fines por los que fueron creadas: mejorar la calidad en la asistencia y que esta se haga presente en la actividad diaria del hospital. Si bien este Manual no pretende dar una solución global a este problema de comunicación, si que al menos conseguirá establecer una cabeza de puente entre la Comisión de Nutrición y los profesionales del hospital, mejorando los criterios en el manejo de la nutrición hospitalaria. Estoy convencido de la buena acogida que este Manual Básico de Nutrición Clínica y Dietética tendrá entre los profesionales a los que va dirigido. En él se han aunado los esfuerzos de un grupo de médicos, farmacéuticos y enfermeras, procedentes de diferentes áreas del hospital, unidos por el denominador común de su interés por el tema y el hecho de pertenecer a la Comisión de Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valencia. La intervención multidisciplinar (Medicina Intensiva, Endocrinología, Digestivo, Medicina Interna, Anestesia-Reanimación, Cirugía, Farmacia, Pediatría y Dietética) le aporta valor añadido y asegura una amplia perspectiva en el desarrollo de los temas que aborda. Si atendemos a la “denominación de origen”, este Manual nace en el seno de la Comisión de Nutrición, y su carácter institucional influye de forma positiva en la génesis del texto; sin embargo, ello no le resta frescura, pues sus autores surgen de la misma base hospitalaria, sin “contaminación”, con el impulso de su propia voluntad e interés por hacer mejor las cosas. No encontraremos pues elementos que hayan enrarecido la atmósfera en la que se gestó y desarrolló su redacción. Esta es una razón más de satisfacción y garantía de que se trata de un “producto natural”, hecho a la medida de sus destinatarios. Con la edición de este Manual, sus autores pretenden llevar al ánimo de todos la necesidad de establecer unas pautas comunes de comportamiento en el manejo de la terapéutica nutricional hospitalaria, convencidos de que las actuaciones unilaterales, en ocasiones basadas en el empirismo irreflexivo, sólo producen ineficiencias en la asistencia a los pacientes y deterioro en la calidad objetiva de los actos médicos. Deseo expresar mi reconocimiento personal e institucional a todos los autores de esta obra; con toda seguridad de ella se derivarán beneficios tangibles en la atención a nuestros pacientes. Por otra parte, no oculto mi satisfacción por el ofrecimiento que se me hizo para escribir el prólogo; ello me brinda la oportunidad de dejar constancia escrita de mi agradecimiento. Manuel Montánchez Morera Director del Hospital Clínico Universitario de Valencia ÍNDICE P P P P (J.F. Martínez Valls, A. Mesejo,V. Gimeno) 1. Malnutrición en el paciente hospitalizado: Concepto, tipos y consecuencias 2. Valoración del estado nutricional 3. Requerimientos nutricionales 4. Bibliografía P (J. Gabaldón, J.F. Martínez Valls, A. Mesejo, A. Giménez,V. Oliver) 1. Grupos de alimentos y recomendaciones dietéticas 2. Características de los diferentes tipos de dietas 3. Tratamiento dietético de los principales grupos de enfermedades: – Diabetes, dislipemia y obesidad – Aparato digestivo – Patología renal – Cirugía abdominal y bariátrica 4. Bibliografía P (M.L. Blasco, A. Mesejo) 1. Generalidades 2. Métodos y mecánica de administración 3. Indicaciones, contraindicaciones y complicaciones 4. Clasificación de las dietas enterales 5. Bibliografía P (A. Mesejo, M.Tordera,V. Gimeno) 1. Concepto y tipos 2. Vías y mecánica de administración. Controles básicos 3. Indicaciones, contraindicaciones y complicaciones 4. Nutrientes en nutrición parenteral 5. Bibliografía P (A. Mesejo, M.L. Blasco,A. Giménez,V. Gimeno,V. Oliver,A. Peña) 1. Insuficiencia respiratoria aguda 2. Insuficiencia renal aguda 3. Hepatopatías 4. Cirugía 5. Sepsis 6. Politraumatismo 7. Enfermedad inflamatoria intestinal 8. Pancreatitis aguda 9. Enfermedades consuntivas 10. Situaciones hiperglucémicas 11. Bibliografía P (C. Martínez Costa,A. García Vila) 1.Tratamiento dietético de las principales situaciones patológicas – Diarrea aguda – Estreñimiento – Hiperlipidemia – Fibrosis quística – Enfermedad inflamatoria intestinal 2. Nutrición enteral en Pediatría 3. Nutrición parenteral en Pediatría 4. Bibliografía P (M.Tordera,A. Mesejo, J. Gabaldón) 1. Indice de figuras 2. Indice de tablas 3. Código de dietas del HCUV 4. Productos para nutrición enteral del HCUV 5. Productos para nutrición parenteral del HCUV 6. Protocolos de nutrición parenteral estandarizados del HCUV 7. Peso ideal según la OMS y tablas antropométricas de la población española PRINCIPIOS GENERALES J.F. Martínez Valls 1 1. M C 2. V 3. R 4. B 1. MALNUTRICIÓN EN EL PACIENTE HOSPITALIZADO: CONCEPTO, TIPOS Y CONSECUENCIAS Desde mediados de la década de los setenta, se ha extendido en nuestros hospitales de forma considerable el conocimiento de las bases y práctica de la Nutrición y, consecuentemente, la Malnutrición y la morbilidad que la rodea es dificilmente tolerada, y el correcto tratamiento nutricional se realiza cada vez de forma más precoz.A esto ha contribuido, además, el desarrollo de la correspondiente tecnología, pudiendo planteare no solo el tipo de dieta más adecuado sino también la vía de administración, el tiempo, material, metodología etc.Todo ello ha hecho cambiar el concepto de simple soporte nutricional por el de tratamiento nutricional o nutrición paciente-específica. LA IMPORTANCIA DE LA NUTRICIÓN EN LA PRÁCTICA MÉDICA La Nutrición Humana en el campo de la Medicina precisa de un conocimiento interdisciplinario que ayude a la prevención y tratamiento de la enfermedad, lo que implica a numerosos profesionales de la salud, en particular, para prevenir y/o tratar la malnutrición del paciente hospitalizado. Los recientes avances en el conocimiento de la fisiopatología de la malnutrición, tanto en la enfermedad crónica como en la enfermedad aguda hipercatabólica, requieren un nuevo enfoque a través de la terapia nutricional como soporte metabólico. Pero: ¿Qué entendemos por malnutrición? Probablemente, una de las definiciones más acertadas la efectúa Sitges Serra: «Es un transtorno de la composición corporal, caracterizado por un exceso de agua extracelular, un déficit de potasio y masa muscular, asociado con frecuencia a disminución del tejido graso e hipoproteinemia, que interfiere con la respuesta normal del huesped a su enfermedad y su tratamiento». E Debemos hacernos cuatro preguntas básicas a la hora de realizar una valoración para comenzar una terapia nutricional: – ¿Está el paciente bien nutrido? – ¿Tiene un riesgo elevado de morbilidad y/o mortalidad? – ¿Cuál es la causa de la malnutrición o el sobrepeso? – ¿Puede responder al tratamiento nutricional? La administración de una alimentación adecuada al paciente hospitalizado es un punto importante del cuidado médico. Con ello se pretende: – Promover la curación de su enfermedad de base. – Evitar sus complicaciones. – Disminuir la duración de la estancia hospitalaria. Proporcionar la nutrición adecuada de forma precoz tras la admisión en el hospital puede contribuir a mejorar los resultados clínicos, disminuir la duración de la hospitalización y mejorar la utilización de los recursos disponibles (Figura 1). I Numerosos estudios documentan la elevada incidencia de malnutrición en el paciente hospitalizado y/o el alto riesgo de contraerla. Es un importante problema de salud pública en todas las edades y grupos diagnósticos, ya que se asocia con prolongación de la estancia hospitalaria, elevación de los costos, mayor número de complicaciones y más graves y aumento de la morbi-mortalidad, tanto en el paciente médico como quirúrgico. 16 P MEJORÍA RESULTADO DE LA ENFERMEDAD REDUCCIÓN DE COMPLICACIONES Figura 1: MENOR UTILIZACIÓN DE RECURSOS DISMINUCIÓN DEL GASTO SANITARIO INTERVENCIÓN NUTRICIONAL ADECUADA MEJORÍA DE INDICADORES CLÍNICOS Y BIOQUÍMICOS EVALUACIÓN NUTRICIONAL Las cargas hospitalarias pueden ser hasta un 75% más elevadas en el paciente malnutrido respecto del bien nutrido, debido a la prolongación de la estancia y al aumento en la utilización de recursos para el tratamiento de las complicaciones asociadas. Muchos estudios han demostrado que los resultados clínicos del paciente malnutrido mejoran y los costos disminuyen cuando se inicia un apropiado régimen nutricional, bien dieta oral, nutrición enteral, nutrición parenteral o suplementos nutricionales. Además, se mejora la calidad de vida en pacientes con patología crónica o invalidante como cáncer, SIDA, patología hepática, renal, pulmonar, cardiaca etc... La mayoría de los pacientes hospitalizados pueden beneficiarse de una dieta oral, estándar o terapéutica. Pero en un porcentaje que puede oscilar entre un 5-10%, según el tipo de patología habitual de cada hospital, debe administrarse una nutrición artificial ante la imposibilidad de dieta oral, bien por vía enteral (gástrica o yeyunal) o por vía parenteral. Las ventajas de la ruta enteral sobre la parenteral, tanto en el costo como en el número y gravedad de las complicaciones, unido a su facilidad de manejo, la hacen más aconsejable si el tracto digestivo superior permanece útil. La medicina basada en la evidencia pone el énfasis en la necesidad de promover, más allá de la experiencia clínica y de los principios fisiológicos, una evaluación rigurosa de las consecuencias de los actos clínicos. Es esencial proporcionar a los pacientes aquello que está basado en la mejor evidencia disponible. Las modificaciones en la práctica clínica según la opinión de los expertos, la comparación de esta práctica con los estándares basados en la evidencia y la evaluación continuada de las recomendaciones de los estándares de práctica clínica, deben extenderse de forma progresiva, a pesar de las dificultades, al campo de la nutrición clínica. Las Administraciones Sanitarias necesitan una información y documentación rigurosa y actualizada para poder evaluar la calidad de los servicios sanitarios y el costo-eficacia, pudiendo ser eliminados, al menos en teoría, aquellos que no hayan demostrado de forma clara un beneficio, por lo que el conocimiento y utilización de las recomendaciones de uso publicadas, los estándares clínicos, los protocolos terapéuticos y la medicina basada en la evidencia, son fundamentales para proporcionar una asistencia nutricional de alta calidad que repercuta en una mayor eficacia y eficiencia en los resultados. Una amplia evidencia científica sugiere, por ejemplo, que las dietas con alto contenido en grasas saturadas y colesterol y bajo contenido en fibra y carbohidratos complejos, se relacionan con enfermedad coronaria, enfermedad cerebro-vascular, diabetes o hipertensión. Mejorar los patrones dietéticos y mejorar el estado nutricional es colaborar a la mejora de la salud pública. LA MALNUTRICIÓN Y SUS COMPLICACIONES ASOCIADAS La malnutrición calórico-proteica del paciente hospitalizado se produce cuando las necesidades diarias no son cubiertas por la dieta. Incluye un variado espectro de manifestaciones clínicas determinadas por la importancia del déficit proteico o energético, la duración de dicho déficit, la edad del paciente, las causas del déficit y la asociación con otras enfermedades nutricionales, infecciosas o hipermetabólicas en general.Además de la enfermedad de base del paciente, existen una serie de hábitos hospitalarios frecuentes que contribuyen a provocar y/o aumentar la malnutrición del paciente hospitalizado (Tabla I). P TABLA 1: La malnutrición calórico-proteica puede diferenciarse en tres grandes síndromes clínicos: tipo marasmo, tipo kwashiorkor y mixta. S 1. Marasmo o malnutrición calórica: de forma gradual a través de meses o años de insuficiente ingreso energético. Puede verse en individuos con enfermedades crónicas que de una u otra forma afectan negativamente a la ingesta, como anorexia nerviosa, caquexia cardiaca, malabsorción o carcinoma esofágico. El paciente aparece caquéctico, con pérdida muscular generalizada y ausencia de grasa subcutánea, lo que le da apariencia de «piel y huesos». No suelen tener edemas periféricos y las proteínas viscerales son con frecuencia normales, a expensas de una disminución de las medidas antropométricas. Durante el ayuno, las reservas endógenas de energía en forma de glucosa libre, glucógeno, grasa y proteínas, se utilizan como fuente energética para preservar las proteínas viscerales. La glucogenolisis conduce a la deplección del glucógeno hepático. El hígado libera aminoácidos (principalmente alanina y glutamina), glicerol, lactato, piruvato y ácidos grasos libres a la sangre para promover la síntesis de glucosa y cuerpos cetónicos. Descienden los niveles de insulina y se estimula la lipolisis, cetogénesis, gluconeogénesis y descenso de la síntesis proteica. La disminución de ingesta energética es seguida por un descenso en el gasto energético basal, que es regulado a través de la disminución de la actividad tiroidea y del sistema nervioso simpático. El resultado es un síndrome de consunción generalizado, con importante pérdida de peso, reservas generalmente normales de proteínas viscerales y un curso clínico que puede durar meses o años. 2. Kwashiorkor o malnutrición proteica o hipoalbuminémica: de la respuesta del organismo a la agresión, más o menos severa. A diferencia de la malnutrición marasmática, su inicio y desarrollo son mucho más rápidos y es modulada por hormonas y citoquinas que actúan disminuyendo los depósitos orgánicos de proteína visceral. Usualmente, es secundaria a un estrés elevado (sepsis, trauma, quemado, cirugía mayor) con consecuencias que afectan al metabolismo y la función inmune, paradójicamente en pacientes con apariencia de bien nutridos. Los cambios hormonales inducidos por el estrés y mediados por catecolaminas, estimulan el eje simpático-adrenal y aumentan la tasa metabólica, así como los niveles de hormona antidiurética y aldosterona. El estrés también estimula las hormonas contrarreguladoras (glucagón, epinefrina, cortisol, HGH), lo que puede causar hiperglicemia e hipercatabolismo muscular. Las citoquinas son proteínas que median en la respuesta inmune del huesped durante el estrés y, tanto IL- como TNF, se sintetizan básicamente en respuesta a la inflamación y la infección. IL-1 activa los linfocitos y puede reproducir muchas de las respuestas de fase aguda observadas con la inflamación, como fiebre, anorexia, leucocitosis con formas inmaduras, cambios en las proteínas reactantes de fase aguda, metabolismo intermediario y oligoelementos. 18 P Durante el estrés, el hígado aumenta la producción de proteínas de fase aguda a expensas de la albúmina. El descenso en su producción junto con un exacerbado catabolismo, conduce a una marcada hipoalbuminemia. Por eso, durante la respuesta a la agresión, la concentración de albúmina sérica es más un marcador del grado de estrés que del estado nutricional. La hipoalbuminemia tiene significado pronóstico y se ha asociado con aumento de la morbi-mortalidad en el paciente hospitalizado. Hay que significar que muchos de ellos pueden tener una malnutrición de carácter mixto, ya que se encuentran expuestos tanto a un semiayuno como a una respuesta tipo estrés. 3. Mixta: previamente desnutridos que sufren un proceso agudo intercurrente provocando una malnutrición calórico-proteica. C 1. Descenso de peso: Debe compararse cuidadosamente el peso previo y el peso actual.Muchos pacientes pueden tolerar una disminución del 5-10% sin consecuencias significativas, pero disminuciones mayores del 40% son a menudo fatales. Un descenso del 10% o mayor en seis meses es significativo y precisa una pormenorizada evaluación. La supervivencia durante el ayuno se correlaciona con el volumen de almacenamiento graso existente. Los cambios en la composición corporal se reflejan como un relativo aumento del agua extravascular, descenso de los depósitos grasos y descenso de la masa magra corporal. Es importante resaltar que el peso puede aumentar durante una enfermedad aguda grave, debido a la retención de líquidos en el tercer espacio. 2. Aparato Respiratorio: y función del múculo. La malnutrición se asocia con un descenso en la masa muscular diafragmática, ventilación minuto y fuerza de la musculatura respiratoria. Disminuye el impulso ventilatorio, lo que afecta la capacidad para movilizar secreciones y conseguir volúmenes minuto adecuados para prevenir atelectasias.Además, secundariamente a la deplección de nutrientes, se observan cambios en el parénquima pulmonar como descenso de la lipogénesis, alteración proteica y cambios bioquímicos a nivel del tejido conectivo. 3. Sistema Cardiovascular: de forma importante al músculo cardíaco. En autopsias se ha constatado un descenso del peso del miocardio, atrofia de la grasa subepicárdica y edema intersticial. Por ecocardiografía se observa un descenso que puede llegar al 20-30% de la masa cardíaca, especialmente a expensas del ventrículo izquierdo. Las alteraciones en el ECG no son específicas, pudiendo apreciarse bradicardia sinusal, bajo voltaje del QRS, reducción en la amplitud de la onda T y prolongación del intervalo QT. 4. Aparato Digestivo: de enterocitos y colonocitos, puede tener un profundo efecto en la masa y función intes- P tinales. Sin el estímulo enteral, como sucede en el ayuno total o en el uso de nutrición parenteral total, las células epiteliales intestinales se atrofian provocando una disminución de la masa intestinal, así como del tamaño de las vellosidades, índice mitótico y actividad de la disacaridasa, junto con un aumento en la infiltración de linfocitos.Todo ello constituye lo que se denomina ruptura del efecto barrera intestinal, que puede conllevar la aparición de translocación de la flora intestinal con endotoxemia y bacteriemia, con la consiguiente respuesta hormonal a la agresión. Parece que la administración de nutrición enteral y de cantidades importantes de glutamina, incluso por vía endovenosa, contribuye a mantener la integridad y función de la mucosa gastrointestinal. 5. Sistema renal: de que la masa renal está disminuida. No suele existir evidencia de proteinuria, cristaluria, leucocituria u otras anormalidades en el sedimento. La eliminación de nitrógeno ureico está disminuida en el ayuno prolongado y normal o aumentada en la agresión aguda. 6. Curación de las heridas: a la curación de las heridas. La neovascularización, proliferación de fibroblastos, síntesis del colágeno y cierre de la herida, se retrasan. Además, factores locales como el edema asociado y la deficiencia de micronutrientes, pueden contribuir a aumentar el problema. La vitamina C se requiere para la hidroxilación de prolina y lisina, siendo necesaria para la síntesis del colágeno, por lo que su déficit contribuye a que la lisis del colágeno continúe. El zinc actúa como cofactor en una variedad de sistemas enzimáticos y en la síntesis proteica. Su déficit es frecuente en pacientes con elevado estrés metabólico y/o malnutridos. La ileostomía, la diarrea y la administración crónica de corticoides precipitan su déficit. También el magnesio es necesario para el correcto cierre de las heridas, siendo cofactor en la síntesis proteica. Puede depleccionarse en pacientes con diarrea crónica, fístula intestinal o disfunción en el túbulo renal. 7. Estado inmunológico: tanto la inmunidad humoral como la inmunidad mediada por células, aunque la respuesta específica es variable. La función celular inmune se altera comunmente en pacientes hipoalbuminémicos o gravemente marasmáticos. Puede apreciarse una anergia a los tests cutáneos ya en la primera semana de deplección nutricional, aunque, con un adecuado tratamiento nutricional puede restaurarse la positividad a estos tests en dos o tres semanas. El recuento de linfocitos totales es muy útil y puede correlacionarse con la función inmune y con el pronóstico. Un recuento bajo refleja cambios en el estado nutricional, especialmente deplección proteica. Aunque hay muchos factores no nutricionales que pueden afectar a este recuento, entre ellos la enfermedad de base, en general se admite que menos de 1200/mm una deficiencia severa. La linfopenia se ha correlacionado con un aumento en la morbilidad y mortalidad del paciente hospitalizado, así como también la afectación secundaria de las subpoblaciones linfocitarias, en particular el cociente CD4/CD8. 20 P Puede encontrarse un grado variado de neutropenia. Los neutrófilos, aunque son morfológicamente normales, pueden presentar anormalidades en su función. Los diferentes componentes del sistema del complemento están habitualmente disminuidos y la producción de interferón, lisosoma plasmático y opsonización puede afectarse negativamente, así como las proteínas reactantes de fase aguda como la proteína C reactiva y la alfa-1-antitripsina. Por último, no hay que olvidar que los cambios en las barreras anatómicas como la atrofia de la piel y de la mucosa gastrointestinal, pueden aumentar, en unión a la disminución de la inmunidad, el riesgo de infección. P 2. VALORACIÓN DEL ESTADO NUTRICIONAL El diagnóstico de la malnutrición y su posterior control evolutivo se basa en la valoración del estado de nutrición e incluye tres apartados fundamentales: valoración global, estudio pormenorizado de los diferentes compartimientos (proteico y graso) y determinación del estado de inmunidad. Desde el punto de vista nutricional se distinguen cuatro compartimentos: esquelético, intracelular, extracelular y adiposo. Los tres primeros constituyen la masa magra corporal; la proteina visceral y la proteina muscular constituyen la masa celular corporal (Figura 2). 22 P V 1.Evaluación clínica (Historia dietética y examen físico) Se considera la ingesta inadecuada como el primer estadío de depleción nutricional, al que seguirán las alteraciones bioquímicas y antropométricas y, finalmente, las manifestaciones clínicas. En la evaluación clínica se incluye edad, sexo, peso y estatura, tanto para valoración directa como para cálculos diferidos. Dentro de la Historia Clínica interesa destacar: – Enfermedades crónicas: EPOC, diabetes, hepatopatía, nefropatía. – Patología gastrointestinal previa. – Patología aguda: sepsis, cáncer, cirugía. – Tratamientos inmunosupresores: esteroides,AINES, antitumorales. – Ayuno prolongado. – Drogodependencias, alcoholismo. – Enfermedades del sistema nervioso: depresión, ansiedad. – Patología nutricional previa: anorexia, bulimia, déficits nutricionales. 2. Peso corporal Pérdidas de peso corporales < 80% de peso ideal (Apéndice 7) o de peso habitual son considerados como Figura 2: 30% P. VISCERAL P. PLASMÁTICAS EXTRACELULAR ESQUELETO GRASA 10% 3% 22% 10% 25% un parámetro importante de malnutrición global, debiendo sospecharse un déficit en macronutrientes. La determinación del peso corporal refleja fundamentalmente los compartimientos graso y proteico muscular. Deberá valorarse: a. Porcentaje de variación de peso ideal % variación = Peso actual / Peso ideal b. Porcentaje de pérdida de peso % pérdida de peso = (Peso habitual – Peso actual / Peso habitual) x 100 c. Porcentaje de pérdida de peso en relación al tiempo P Una semana 1-2% 2% > 2% Un mes < 5% 5% > 5% Tres meses < 10% 10-15% > 15% Leve Moderada Severa Limitaciones: y, fundamentalmente, % de pérdida de peso) se correlacionan más con las alteraciones de la grasa y, sobre todo, del agua corporal, que con los cambios de la masa magra. Hay que tener en cuenta que diversas alteraciones de los líquidos corporales, tanto por exceso (ascitis, edemas...) como por defecto (deshidratación) pueden conducir a errores. V 1. Compartimiento proteico Constituye el 15-20% del peso corporal total y está representado por las proteínas corporales, tanto estructurales como funcionales. a. Compartimiento proteico muscular. Se trata de un compartimento nutricional importante que actúa como reservorio de aminoácidos que el organismo moviliza en situaciones de ayuno y estrés, para la obtención de proteína visceral y energía. Las proteínas musculares se determinan por índices indirectos. Además del peso, ya que la masa muscular refleja aproximadamente el 20-30% del mismo, se valora fundamentalmente mediante el perímetro braquial y circunferencia muscular del brazo, y el índice creatinina-altura. 1: La estimación de la masa muscular se realiza mediante la medición del perímetro braquial en el punto medio del brazo no dominante, entre el acromion y el olécranon. Junto con la medición del pliegue graso tricipital a ese nivel, se deriva la circunferencia muscular del brazo, que se calcula mediante la fórmula: Circunferencia muscular (cm) = circunferencia del brazo – (0.314 x pliegue tricipital en mm) Los resultados pueden compararse con las referencias poblacionales (Apéndice 7). Interpretación: – Desnutrición proteica leve o moderada < percentil 25 – Desnutrición grave < percentil 10 Limitaciones: Este cálculo presupone un compartimiento muscular redondo, una medición del pliegue exacta y consistente a lo largo de todo el perímetro, y que el área transversal del hueso es constante. 2: Indice creatinina-altura (ICA). La producción endógena y la excreción de creatinina reflejan indirectamente la masa muscular corporal total, ya que alrededor del 2% del fosfato de creatina del musculo se transforma diariamente en creatinina a través de una reacción irreversible. Resulta de comparar la excreción de creatinina de un paciente, en orina de 24 horas, con la atribuida a otro paciente de altura semejante y peso ideal (Tabla II). 24 P Altura (cm) Hombres Mujeres 147,3 830 149,9 851 152,4 875 154,9 900 157,5 1288 925 160,0 1325 949 162,6 1359 977 165,1 1386 1006 167,6 1426 1044 170,2 1467 1076 172,7 1513 1109 175,3 1555 1141 177,8 1596 1179 180,3 1642 1206 182,9 1691 1240 185,4 1739 188,0 1785 190,5 1831 193,0 1891 TABLA I1: 24 HORAS EN ADULTOS (Blackburn, 1977) ICA (%) = excreción actual / excreción ideal de creatinina x 100) 23 mg x kg peso ideal (varón) Creatinina teórica ideal 18 mg x kg peso ideal (mujer) Interpretación: – Desnutrición proteica leve: ICA 80-90% – Desnutrición moderada: ICA 60-80% – Desnutrición grave: ICA < 60% Limitaciones: – ICA – ICA corticosteroides o testosterona, empleo de ciertos antibióticos (amiglucósidos y cefalosporinas). b. Compartimiento proteico visceral. Representado por la concentración plasmática de las proteínas circulantes (fundamentalmente por las proteínas de síntesis hepática: albúmina, transferrina, proteína ligada al retinol y prealbúmina). Limitaciones: Los niveles séricos de las proteínas de síntesis hepática dependen no sólo de una nutrición proteica adecuada, sino también de la capacidad de la propia síntesis hepática, del índice de aprovechamiento metabólico, del estado de hidratación y de la excreción. 1: Albúmina. Su medición es el parámetro tradicional de valoración del compartimiento proteico visceral. El hígado es su único lugar de síntesis. Interpretación: – Normalidad: 3,5-4,5 g/dl – Malnutrición leve: 2,8-3,4 g/dl – M. moderada: 2,1-2,7 g/dl – M. grave: < 2,1 g/dl Limitaciones: – Pool intravascular del 40%. – Vida media prolongada: 20 días. – Cambios de decúbito a bipedestación: – Niveles pierde-proteínas, quemaduras. – Niveles 2:Transferrina. El hígado es el principal lugar de síntesis, y la regula por medio de la ferritina presente en el hepatocito. Interpretación: – Normalidad: 220-350 mg/dl – M. proteica leve: 150-200 mg/dl – M. proteica moderada: 100-150 mg/dl – M. proteica grave: <




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